MARATÓN DE MADRID 2013
Hace un año soñaba con correr un maratón pero no era capaz de hacerlo. Hoy al empezar la jornada tenía otro sueño: no solo era acabarla, sino hacerlo dando todo, todo de mi parte, para demostrarme de lo que era capaz. Y he convertido en realidad ese sueño.
Mi carrera no ha sido nada racional; como en todo lo que me importa de verdad soy emocional, para bien y para mal. Una primera parte aprovechando al máximo las parte bondadosa del recorrido y una segunda sufriendo como nunca la cruel dureza del final de Madrid. Aprovechando al final el colchón ganado, midiendo lo que podía bajar el ritmo para lograr mi objetivo, y no cediendo gracias al impulso de un deseo.
He sentido de todo en un día. Inseguridad, fortaleza, entusiasmo, temor, fragilidad, decepción, orgullo, cariño...Todas esas sensaciones unidas en una sola experiencia, quizá sea un resumen de la grandeza del maratón...aunque habría mucho más que decir.
La marca final...es un número; la mayoría de los que leáis esto sabe lo que significa ese número. Pero no es el dato lo que importa. Lo que me importa es transmitir lo que para mi supone. Lo valioso no es el número que se logre; a cada uno su capacidad y sus circunstancias le marcan unos límites...la grandeza, lo que hace que tanto signifique, es superarlos, entregándonos con mucha lucha, con mucha ilusión. Yo esta vez lo he conseguido, como otros de los que leeréis esto, y por eso mi satisfacción, mi emoción y por eso mi deseo de transmitirla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario