domingo, 10 de abril de 2016

Maratón de Madrid 2016: faltan dos semanas



Ya se está allí. Mentalmente ya se está allí muchas veces al día. Y cuanto más se acerca la fecha más tiempo se está allí. En las calles Madrid, el día 24, corriendo la maratón.
No importa que sea la primera o ya se lleven muchas. Los nervios que produce la anticipación son muy similares. La diferencia está en que el novato imagina los temores y las esperadas alegrías de manera imprecisa, al no haberlos vivido aún y concebirlos partiendo de lo que otros han contado. El muro, el dolor en los últimos kilómetros, los pensamientos negativos o lo que se siente al llegar en meta, ¿Cómo serán, cómo responderemos nosotros? Quien ya tiene experiencia, puede dibujar cada situación de manera más clara y detallada sirviéndose de la memoria. Y sin embargo no por ello se siente tranquilo. Creo que sobre todo, porque no sabe cómo se vivirá esa vez en concreto. El cansancio puede ser distinto, más intenso, más difícil de superar. Pueden aparecer ideas o sensaciones nuevas que nos paralicen o nos propulsen. Y la alegría, que aparecera si se cumple lo deseado, no será la misma. La llegada a meta nunca puede ser igual, porque es el final de una historia que cada vez es diferente. No puede haber dos historias de maratón iguales. Es imposible. Son historias largas, de meses, e incluso de años. Y muy personales, muy íntimas. En ellas hay problemas, dudas, aprendizajes, gente y muchas emociones. Sólo el corredor sabe lo que ha pasado, lo que ha sufrido, lo que ha disfrutado, el valor de su mérito, lo que le ha motivado. Todo lo que ha acumulado está allí cuando está llegando. Quizá el corredor no recuerde la historia completa en ese momento, porque uno está demasiado cansado para crear una película mental. Pero todo está ahí, dentro. Y explota cuando ve la meta. Algunos contendrán el estallido casi por completo en su interior, otros mostrarán claramente sus efectos, pero todos lo sentirán.
Hay tanto que pensar, que preguntarse, que imaginar. Tanto incontrolable, como si lloverá o hará un día de calor. Dudas como si esa pequeña molestia que uno siente a veces no dará guerra ese día, que ya sería mala suerte. ¿Qué ritmo me irá bien? ¿Tendré la resistencia suficiente? Debo ser prudente. No debo ser demasiado prudente. Cuando llegué el cansancio pensaré, vamos tienes que seguir, tienes que hacerlo, por ti y por…Ya me veo entrando en el paseo de coches. Miro el gps y el tiempo que marca es…¿Vendrá a verme…? Se lo dedicaré a… Qué alegría se llevará…Al primero que quiero dar un abrazo es…
Ya estamos allí. No podemos evitarlo. Si usted tiene un maratoniano cerca debe saber que en las próximas dos semanas va a estar cada vez más insoportable. Sea comprensivo.Si usted va a correr el maratón, trate de conservar la calma, y descubra la belleza de no conseguirlo.

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